Un día en clase, la profesora estaba exponiendo el tema y presentando varias herramientas. Una de ellas me llamó especialmente la atención, así que le dije:
Yo: Me encantaría ver un ejemplo aplicado, un caso real utilizando esta herramienta.
Profesora: Les sugiero algo, si el equipo está de acuerdo. ¿Qué les parece si en nuestra próxima clase nos traes, Noemí, tu plan de trabajo en borrador sobre cómo harías la implementación de la gestión del cambio en tu organización?
Yo: Sí.
(En mi mente: ¿para qué hablé?)
Profesora: Y a la luz de todos lo revisamos. Tendrás asesoría cognitiva y de aprendizaje, y todos podrán verlo aplicado con un ejemplo en vivo.
Llegó el día de la clase y, a pesar de no contar con mucho tiempo —porque diciembre siempre es bastante ajetreado— logré preparar el plan. La anécdota aquí es que la exposición tuve que hacerla cuando estaba camino a casa, luego de haber terminado mi trabajo por el Centro de Lima. Por eso, en la exposición aparezco incluso con el cinturón de seguridad puesto 😅. Son esas cositas que pasan.
Aun así, durante la exposición —que tomó casi una hora— revisamos etapa por etapa y la profesora me fue dando retroalimentación, ayudándome a reforzar mis ideas y a identificar qué aspectos podía mejorar. Contra todo pronóstico, y a pesar de los nervios que siempre aparecen, la experiencia fue realmente chévere.
En ese momento entendí que, sin saberlo, ya había aplicado este enfoque en la empresa al implementar cambios internos o nuevos sistemas para tener mayor control, pero que aún había detalles que podía ajustar para usar mejor la herramienta.
Y aquí es a donde quiero llegar: muchas veces aplicamos herramientas sin saber que lo estamos haciendo, y al no conocerlas a fondo, no las aprovechamos del todo.
Esta experiencia me recordó que parte de nuestro crecimiento como líderes de emprendimientos o empresas está en capacitarnos constantemente. Eso nos nutre de conocimiento y refuerza nuestras formas de trabajar.
Y una última lección: se aprende más cuando preguntas que cuando solo te quedas escuchando. Aunque te dé roche… toca hacerlo 😄

